De
pronto el discípulo preguntó:
-
Maestro,
¿Cómo es la vida?
El
maestro le dijo:
-
Baja al pueblo y pregunta.
El
discípulo tomó el sendero que creía era el del pueblo y mientras caminaba un camino rocoso serpenteaba a sus pies, lleno de zarzas. Cada vez el camino se estrechaba más y
más, llegando las espinas de las zarzas a rasgar sus ropas y clavársele en la
piel.
El
discípulo, siguiendo el encargo del maestro siguió en su camino hacia el
pueblo, cada vez con más dificultades y más temeroso de no poder continuar con
el encargo.
De
repente el paisaje cambió y el estrecho camino lo llevó a una playa de blanca
arena, donde solo se sentía el rumor de las olas al batir en la orilla, el
horizonte claro, los rayos del sol recreándose entre el agua y la arena.
Absorto con el paisaje se derrumbó en la arena y acarició el inmenso manto que
se abría ante él, deleitándose de la grandeza de la mágica alfombra que ahora
que se tendía a sus pies y de la tranquilidad que sentía siendo acariciado con esa visión.
Al
atardecer, regresó a la cueva el maestro al verlo absorto, le preguntó:
-
Y,
¿Cómo es la vida?.
El
discípulo, le contesto:
-
Solo
depende de como se haga el viaje.
Y,
sentándose en el tapiz del suelo se dejó envolver por la penumbra de la cueva
en sus meditaciones.
-Dedicado a mi
hermana Puri-.
-del libro PENSARES II
Autor ©Rafa’s-
24/09/2025
Totalmente de acuerdo !!
ResponderEliminarGracias por tu comentario
EliminarBuen texto y mejor dedicatoria 🤗🤗🤗🤗
ResponderEliminarGracias por el comentario Javi.
EliminarMe encantó ❤️
ResponderEliminarMuchas gracias por tú comentario.
EliminarEs una situación y momento muy especial.
Cierto es que la vida es un compendio de momentos, unos buenos, otros no tan buenos y algunos duros. Estos días te toca de estos últimos. Un abrazo.
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